El aprendizaje puede darse de manera verbal o situado, pero para que resulte significativo en el individuo, éste debe despertar su interés y no caer en extremos que restrinjan la operatividad de uno o del otro, haciendo uso de estrategias adecuadas que contribuyan al desarrollo de las competencias y en consecuencia formar individuos competentes.
¿El aprendizaje es algo tan absolutamente trivial que se puede observar y medir con base en unas simples preguntas a propósito de unos contenidos cualesquiera?
¡No! Definitivamente no podemos trivializar de tal forma la medición del aprendizaje, aunque debemos reconocer que algunas corrientes ponderan tal forma. Actualmente es innegable el hecho de que el aprendizaje no puede medirse mediante unas cuantas preguntas, ya que es un proceso poco tangible y complejo, el cual forma parte del desarrollo de las competencias.
En el aprendizaje no es suficiente apropiarse de una serie de conocimientos que son almacenados dentro de las estructuras mentales del sujeto, porque carecen de significado, resultando así inoperantes al individuo en la solución de problemáticas reales a las que se enfrenta dentro de su contexto.
Es cierto que los conocimientos son parte importante del aprendizaje, pero que deben ser considerados con cierto nivel cognitivo, que deben provocar un acomodo de los esquemas mentales del sujeto y que le permitan adquirir nuevos esquemas o tener un reacomodo de sus viejos esquemas, permitiendo así una nueva perspectiva del sujeto ante las realidades de su contexto, adquiriendo una postura reflexiva, crítica y analítica, que le permita socializar el conocimiento con su entorno, aprendiendo a trabajar de manera colaborativa, responsable y humana.
En consecuencia debemos diseñar instrumentos adecuados para evaluar no sólo el aprendizaje, si no el proceso enseñanza-aprendizaje, valiéndonos de listas de cotejo, rúbricas, pruebas escritas, trabajos en equipo, autoevaluación, coevaluación y otros más; para poder considerar en el alumno su desempeño y desarrollo cognitivo, procedimental y actitudinal, así mismo valorar si las herramientas empleadas fueron las correctas o requieren adecuaciones o ser sustituidas por otras con el propósito de lograr el desarrollo de las competencias planeadas con anticipación. Esta es mi apreciación después de conocer los enfoques de Pérrenoud, Ausbel, Piaget, Barnett y otros más.
¿El aprendizaje es algo tan absolutamente trivial que se puede observar y medir con base en unas simples preguntas a propósito de unos contenidos cualesquiera?
¡No! Definitivamente no podemos trivializar de tal forma la medición del aprendizaje, aunque debemos reconocer que algunas corrientes ponderan tal forma. Actualmente es innegable el hecho de que el aprendizaje no puede medirse mediante unas cuantas preguntas, ya que es un proceso poco tangible y complejo, el cual forma parte del desarrollo de las competencias.
En el aprendizaje no es suficiente apropiarse de una serie de conocimientos que son almacenados dentro de las estructuras mentales del sujeto, porque carecen de significado, resultando así inoperantes al individuo en la solución de problemáticas reales a las que se enfrenta dentro de su contexto.
Es cierto que los conocimientos son parte importante del aprendizaje, pero que deben ser considerados con cierto nivel cognitivo, que deben provocar un acomodo de los esquemas mentales del sujeto y que le permitan adquirir nuevos esquemas o tener un reacomodo de sus viejos esquemas, permitiendo así una nueva perspectiva del sujeto ante las realidades de su contexto, adquiriendo una postura reflexiva, crítica y analítica, que le permita socializar el conocimiento con su entorno, aprendiendo a trabajar de manera colaborativa, responsable y humana.
En consecuencia debemos diseñar instrumentos adecuados para evaluar no sólo el aprendizaje, si no el proceso enseñanza-aprendizaje, valiéndonos de listas de cotejo, rúbricas, pruebas escritas, trabajos en equipo, autoevaluación, coevaluación y otros más; para poder considerar en el alumno su desempeño y desarrollo cognitivo, procedimental y actitudinal, así mismo valorar si las herramientas empleadas fueron las correctas o requieren adecuaciones o ser sustituidas por otras con el propósito de lograr el desarrollo de las competencias planeadas con anticipación. Esta es mi apreciación después de conocer los enfoques de Pérrenoud, Ausbel, Piaget, Barnett y otros más.

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